ICONOSAmada, temida, venerada, odiada, incomprendida, inspiradora… una mujer, miles de sensaciones. Ella forma parte de ese selecto grupo que es capaz de marcar el pulso de la moda en la actualidad -y en el cual, más de uno lo daría todo para pertenecer-. Pero, en esta industria multimillonaria y fría, donde el innovar es tan vital como el conservar, pocos lo entienden, y muy pocos tienen lo que se necesita. Desde que comenzó a desenvolverse como editora en jefe en la Vogue Norteamericana, Anna, se convirtió en un emblema, un icono con aderentes y detractores.

Oriunda de Londres, inicio su carrera muy joven, cuando a los 16 dejo la escuela preparatoria y decidió no asistir a la universidad. Tomo algunos cursos relacionados con moda -el primero, obligada por su padre-, que luego valdrían sus frutos para comenzar a trabajar en periodismo de moda dentro distintas publicaciones. Su primer trabajo en el ámbito editorial fue en la revista Haper’s & Queen; luego, pasó un tiempo trabajando en una pequeña publicación llamada Savvy, para después trabajar en Harper’s Bazaar como editora de moda, donde la despidieron en menos de un año. Después llegaron trabajos en otras publicaciones como la revista Viva, o la revista New York, pero su debut en un eslabón de la cadena Vogue, fue en la Vogue Británica, en la cual estuvo un tiempo para después volverse editora de moda en la revista Home & Garden, en la cual el énfasis de Wintour estaba puesto en la alta costura, lo cual tuvo como resultado la cancelación de muchos suscriptores y el posterior cierre de dicha publicación.

Milan Fashion Week Womenswear SpringSummer 2014

Anna en Milan Fashion Week – SpringSummer 2014.

Cuando comenzó a trabajar como editora general de la revista Vogue Norteamericana, bajo el mando de Grace Mirabella -su antecesora-, Vogue se desarrollaba como una revista que ponía el foco en el estilo de vida femenino, y no así en la moda. Sus portadas eran siempre iguales: foto de estudio con un primer plano de alguna modelo consagrada. Esta linea de dirección que Grace mantenía viva, heredandola de Diana Vreeland, hizo que la publicación tambalease ante la estrepitosa entrada que hizo la revista ELLE en los Estados Unidos, derivada de la ELLE Francesa. Cuando Anna tomó el mando, las portadas cambiaron. Las fotografías se realizaban al aire libre, predominaba la luz natural, las modelos eran desconocidas generalmente y se combinaban prendas de ropa económica con prendas caras y de diseñador, una acción innovadora para aquellos años. A partir de aquí, los fotógrafos y estilistas comenzaron a tomar tanta relevancia como las modelos, todo eso gracias a Wintour, quién comenzó a incorporar los créditos en las fotografías de moda dentro de la publicación. Gracias a su dedicación y pasión por la moda, Anna le devolvió a Vogue los grandes estándares que solía disfrutar en el pasado, los cuales la han consagrado como La Biblia de la Moda y a Anna como “la principal sacerdotisa” dentro de esta religión.

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Anna y Grace -el yin y el yang- en una front row.

Una mujer parca de actitud fría, la cual pocas veces regala sonrisas, pero que contribuye con actividades filantrópicas, apoya a diseñadores desconocidos y emergentes, invierte activamente en la cultura y avala la lucha contra el HIV. Su vida amorosa -como toda mujer poderosa- tal vez tiende a no ser tan idílica como se suele suponer, pero su legado de estilo esta vigente y lo estará por mucho tiempo, ya que Anna Wintour, es un icono indiscutido en el mundo de la moda y fuera de el.

Anna Wintour in Prada

Fall Winter.

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Spring Summer.

 

 

 

 

 

 

 

 

El misticismo que rodea a esta mujer la ha hecho instaurarse en la cultura popular. Las cientos de sesiones de fotos que se basan en el sello de su imagen personal abundan en revistas y portales de Internet; su tradicional hair style lleva varios años siendo tendencia como sinónimo de elegancia con aires clásicos; su impetuosa personalidad inspiro a una de las villanas más fashion de los últimos años en The Devil wears Prada encarnada por la única Meryl Streep; y hasta tiene su propio alter-ego en la serie animada My Little Pony, la pequeña pony azul fotógrafa Photo Finish. Como verán, esta mujer se encuentra en todas partes.

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La genial Meryl Streep como Miranda Priestly.

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La Pony Wintour “Photo Finish”.

 

 

 

 

 

 

 

Si deseas conocer un poco más de Anna, mirá esta entrevista donde ella misma responde sin pestañear a cada pregunta. ¡Imperdible!

Disfrútenlo!

ENRIQUE.

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